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Tribuna
Viernes 08 de Octubre de 2010.-

 

 

Sergio Bitar 

Sergio Bitar

 

En noviembre próximo tendrá lugar una importante reunión de jefes de Estado de los 20 países más grandes del mundo, en Seúl. Fui invitado a esa ciudad a una reunión de expertos para discutir propuestas a presentar a los Presidentes. Aquí expongo algunas ideas que estimo de interés para Chile.

 

¿Qué es el G20? Este Grupo, integrado inicialmente por ministros de Hacienda, fue creado en 1998, cuando se produjo la crisis asiática, y se elevó a nivel de jefes de Estado en 2008, cuando se desató la crisis financiera en Estados Unidos y luego Europa. Se constató entonces que el mundo había cambiado, era más multipolar y, por tanto, no era posible prevenir las grandes crisis ni encararlas, una vez producidas, sin contar con países emergentes de todos los continentes. El G8, integrado por Estados Unidos, Japón, Canadá, Francia, Inglaterra, Italia, Alemania y, más tarde, Rusia, resolvió ampliar el espacio a fin de darle mayor alcance y disponer de una instancia más efectiva para la gobernabilidad global, constituyéndose el G20. Se incorporaron China, India e Indonesia, Brasil, México y Argentina, Sudáfrica, Turquía y Arabia Saudita.

 

Por primera vez, una cumbre de esta trascendencia para la estabilidad económica y política del mundo tiene lugar en un país emergente. Corea del Sur ha asumido esta tarea con enorme dedicación y aspira a incorporar temas nuevos en la agenda de cooperación internacional del siglo XXI. Y, por cierto, su legitimidad radicará en su capacidad para representar aquellas preocupaciones de los 173 países que no pertenecen al grupo de los 20.

 

A juzgar por las materias ya preparadas y el debate público, tres grandes objetivos estarán sobre el tapete. Primero, completar los cambios regulatorios del sistema financiero internacional en todos los países más importantes. Segundo, corregir los desbalances económicos internacionales que surgen de las distintas políticas económicas. Así, por ejemplo, Estados Unidos y Europa, en particular Alemania, están aplicando políticas fiscales contradictorias que pueden agravar el cuadro financiero y complicar la reactivación. En materia fiscal, el primero quiere expandir para generar más empleo, el segundo reducir el déficit. El más relevante de los conflictos ha surgido respecto de las tasas de cambio entre China y EE.UU. Si China no revalúa su moneda EE.UU. ha amenazado con adoptar medidas retaliativas. Tercero, apurar la reforma de los principales organismos internacionales (BM, FMI, ONU), rompiendo el monopolio de los países ricos y ampliando el acceso a los emergentes.

 

Chile no es miembro. Sin embargo, los temas a resolver son esenciales para nosotros. Como país pequeño, el impacto de cualquier crisis puede desbaratar nuestros mejores planes. En consecuencia, estar cerca de estas decisiones, conocer los dilemas nos permite reaccionar a tiempo y actuar con más efectividad.

 

Corea jugará sus propias cartas. Buscará integrar temas en ascenso, que hacen la diferencia con la acción del G8, que se pretende reemplazar. Primero, ha señalado que propondrá la creación de una red global de seguridad financiera, a través del Fondo Monetario Internacional, habilitándolo para emitir derechos especiales de giro en gran cantidad y con más rapidez.

 

Segundo, propondrá insertar el desarrollo económico como tema de la cooperación internacional. Normalmente ese debate sólo se refiere a la ayuda a los países en desarrollo, especialmente de África, y a las llamadas metas de milenio ( Millennium Development Goals, MDG), de la Naciones Unidas, excluyéndose áreas tan estratégicas para el desarrollo y crecimiento de los países intermedios y pobres como educación, infraestructura e investigación tecnológica. Es hora de asumirlos.

 

Y, por último, Corea quiere que se constituya una secretaría más estable, que haga el seguimiento a los acuerdos adoptados en la reunión de los jefes de Estado y facilitar la inclusión de los puntos de vista de los países no miembros del G20.

 

Si estas tareas se encaminan bien será un gran alivio para el mundo. Para países que crecen gracias a la exportación, la estabilidad financiera global es decisiva. Además, para los chilenos, que estaremos más y más imbricados con los países de Asia, el tema del desarrollo es un campo para aprender y sacar enseñanza de los países emergentes de esa zona, que es espectacular. Chile tiene que estar analizando esas experiencias y no quedarnos atrás. Ellos van más rápido que nosotros.

Corea del Sur mantendrá una preeminencia. Con ese país hemos firmado un tratado de libre comercio que ha permitido triplicar el comercio desde 2004 a 2010 y, con ese respaldo, debemos ampliar entre ambos países el ámbito de cooperación más allá del comercio. Además, en cada sesión anual la nación anfitriona puede invitar a cinco países. El próximo es Francia, y debemos hacer los esfuerzos para estar presentes en esa ocasión.

 

La cancillería chilena, los organismos de gobierno, universitarios, empresariales y culturales deben estar presentes para beneficio de Chile.

 

El Mercurio, Viernes 8 de Octubre

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